lunes, 27 de diciembre de 2010

NO SÉ COMO COMENZAR.

 Llevo un montón de tiempo tratando de comenzar mi propio blog, y ahora no sé como comenzar, y ni tan siquiera se de que escribir. Escribir,¡ pero si escribo fatal¡. La gramática no fue lo mio en el colegio, ni las matemáticas, ni la física...Pero sí se me daba bien la geografía, la historia, las ciencias sociales. Y discutir con profesores y compañeros lo que me parecía justo y lo que no. Y seguir los periódicos cuando aun faltaba mucho tiempo para que tuviera edad de votar. También acudí a mítines de gente que acababa de volver al país después de años exiliados y repartí pasquines en la puerta del metro de partidos que renacían de las cenizas. En aquella época sabía quien era Carrillo, Ruiz Giménez, La Pasionaria, Tierno Galván, cuando mis compañeros de pupitre se sabían de memoria la alineación del Madrid o del Atleti, o lo que era peor para mí las chicas les hacían más caso que a mí.

 Y claro de aquellos barros vinieron estos lodos (seguro que el refrán no es así), y ahora me cuesta cada vez más discutir con mis amigos y compañeros, leo cada vez menos el periódico, no sigo las campañas electorales y cada vez me cuesta más retener quien es el ministro de economía de turno. Pero eso sí, como jugo de mal Ronaldo el domingo pasado.

  No, esto último no es cierto del todo, pero de verdad que me dan ganas en muchas ocasiones que lo fuera. ¿A que a muchos de nosotros se nos ocurre pensar de vez en cuando, Tierra parate que me bajo?. A mí en demasiadas veces se me pasa por el coco. Pero no puedo bajarme, mi dignidad no me deja, y ojo que yo muy digno no soy. El mundo no ha estado nunca fácil, pero a mí me parece que ahora lo está más difícil que nunca para mucha gente, y ahora empieza a necesitar un cambio. Ah¡ ahora ya sé de que quería escribir, de cambiar el mundo. Que barbaridad,cambiar el mundo, cuando a mí cada vez me cuesta más cambiar la cosa más tonta de mi vida.

 Por ejemplo, mi jefe quiere que cambie mi manera de actuar ante los clientes. El cliente, para él, es algo a estrujar y si puedes le pisoteas. A mí me enseñaron que el cliente era ese que te daba que comer y que había que cuidar como a tus hijos. Me acuerdo que si mi madre me pillaba destrozando un juguete a un amiguito, se lo tenía que recomponer y pedirle perdón. Ahora los mercados( yo solo conozco donde compro el pollo los viernes) nos destrozan nuestras vidas y encima tenemos que pedir perdón y rectificar nosotros.

 Y eso lo tenemos que cambiar, pero no sé como. Y por eso quiero escribir en este blog, y  necesitamos a muchos con los que compartir esto y nos ayuden a saber como cambiarlo. Seguro que alguien tiene nuevas ideas que cambien toda esta situación en la que nos hemos metido y a lo mejor quiere compartirlas. Aquí tiene un lugar donde hacerlo.

 Yo mientras trataré de encontrar de que va este blog.

1 comentario:

  1. Hay un frase que me encanta y es que “nada cambia, si uno no cambia”. Otra forma de explicar esto mismo es la que utilizaban en el libro “El Hobbit” (J.R.R.Tolkien) cuando le explicaban a Bilbo Bolson, un hobbit que soñaba con grandes aventuras, pero que nunca había salido de La Comarca, que “el camino más largo comienza en la puerta de tu propia casa”.
    Creo firmemente que esto es así, que la clave para cambiar algo (el mundo o cualquier otra cosa) es cambiar uno mismo, la única forma de conseguir terminar algo, es empezarlo primero y la única manera de mirar hacia atrás y sentir que ha merecido la pena, es haber puesto el alma en lo que hayas hecho.
    Dos ejemplos de esto: uno del terreno personal y otro profesional.
    1. Imagínate que te cruzas con un vecino que te mira y no te saluda... puedes elegir una de estas dos opciones: ofenderte y pensar en lo grosera que es “la gente” o sonreír y saludar proactivamente, sin esperar a ser saludado. ¿Cuál de estas dos opciones será más efectiva? ¿con cuál tendré más posibilidades de ser saludado mañana? Y sobre todo ¿cuál me hará sentirme mejor?
    2. En la empresa ocurre algo muy parecido. Cada día puedo elegir en qué invierto mi tiempo: puedo criticar la deplorable situación actual, vaticinar el negro futuro que se abre ante nosotros, intercambiar mi opinión sobre las malas decisiones que se han tomado y cómo nos afectan cada una de ellas ¿Puedo hacer esto? Sí, por supuesto que sí. ¿Es lógico que lo haga? Sí, por supuesto que es lógico y además, todo nos va a llevar a ello. ¿Es efectivo? No, creo que no es efectivo. Por el contrario, puedo centrarme en mi círculo de influencia, que es todo aquello que esté en mi mano para hacer mejor cualquier situación que dependa de mí: puedo seguir buscando la calidad y perfección de mi propio trabajo, puedo estar emocionalmente al lado de la persona a la que acaban de dar un varapalo profesional, puedo dar un pensamiento alternativo a una persona que se siente encerrada y no encuentra salida a algo... y mil cosas más.
    Esas pequeñas actuaciones, ese ir a contracorriente, ese no plegarse a lo comúnmente aceptado y extendido, es lo que cambiará la inercia de la situación actual.
    Cuando se empezó a hablar de la crisis, se decía que ésta era una crisis de la confianza y que iba a suponer la ruptura de los paradigmas empresariales actuales, para que surgiese una empresa mejor, más ética y centrada en personas y principios... Bien, pues eso no es lo que estoy viendo. No sé si es que era un discurso de soñadores, perdidos en los mundos de Yupie, o que todavía no hemos terminado de romper los paradigmas esos, pero vamos, que faltar, falta todavía un rato.
    A pesar de todo, voy a seguir apostando por ello, voy a continuar buscando mi aportación especial, voy a continuar haciendo todo aquello que me lleve a sentir que las cosas merecen la pena. A cambiarme a mí misma, como único modo de cambiar mi entorno y a cambiar mi entorno, como el único modo de cambiar el mundo.

    Mucho ánimo. Gracias por este espacio, gracias por la valentía de iniciar un blog y gracias por regalarnos tus reflexiones.

    ResponderEliminar