domingo, 9 de octubre de 2022

TRABAJO DE MIERDA

Cuándo escuchaba el otro día a la ministra Calviño la contestación a la extrema derecha en la que les decía si no conocen a algún español que se halla aprovechado de las últimas medidas anticrisis, no podía más que darle la razón. Si vives en un barrio obrero de una gran ciudad, si trabajas en sectores de los servicios o la industria, si escuchas las conversaciones en los transportes públicos tienes la oportunidad de conocer a muchas personas que se han aprovechado de alguna de estas medidas sociales y económicas. En un tan corto periodo de nuestra historia venimos de una profunda crisis económica, una grave pandemia y una guerra en Europa que amenaza la estabilidad en todo el mundo. Y durante todo ese tiempo el gobierno actual ha tratado, y a veces ha conseguido, dar respuestas eficaces y que han protegido a una importante parte del tejido social que vive de manera muy precaria.
Pero estar atentos a lo que nos rodea nos da también otra fotografía de la situación.
Cuando hablas con un compañero de otra empresa que trabaja en tu mismo sector, pero que es empleado de una subcontrata de una importante empresa pública de este país y te cuenta su realidad, ves una foto distinta a la oficial.
Traabajar por novecientos euros, pagar seiscientos de alquiler de vivienda, tener pareja en desempleo y una hija de un año, no parece que sea muy deseable para nadie. Y cómo puede vivir así, preguntaréis. Muy fácil, buscándose la vida en el  más allá de la economía sumergida. Chapuzas, portes, pequeños trabajos de manitas, hacen que pueda dejar algo de dinero para comer, pagar la luz, vestir y cuidar a su hija, etc, etc.
Puede un gobierno progresista permitirse la injusticia de mantener, indirectamente, empleo de empresas precario y que fabrica trabajadores pobres? Puede un país permitirse la barbarie de rebajar impuestos a los más ricos, que son los que mantienen esos empleos esclavos.
Qué se conteste cada uno. Yo ya lo hice.