Ya se han quitado la máscara, y no han necesitado mucho tiempo para ello. Les ha sobrado el tiempo para aplicar su ideario a su máxima potencia, para descargar toda su rabia contenida sobre los que sufren la situación que ellos mismos han creado. Nos dejan en pelotas y encima apaleados. Y además nos dicen que estamos manipulados, y se encargan de desprestigiar a todo bicho viviente que es capaz de coger la bandera y anima a los demás para que no nos callemos.
Y si te quedas sin trabajo tienes que aceptar uno para barrer el hielo en Laponia, y si no hay calefacción en el instituto tienes que llevar la manta en la mochila junto al bocata y los libros. Y sí no hay dinero para sanidad les pedimos a los sanitarios que lo hagan por vocación (y por la cara).
Y por supuesto, si quieres protestar por todo ello, lo tienes que hacer en tu casa y sin hacer mucho ruido, no vaya a ser que se infiltre un sindicalista, un indignado o uno de la ceja.
Ahora que es carnaval algunos prefieren no disfrazarse y dejan la máscaras para fiestas de alta sociedad.