jueves, 24 de octubre de 2013

LOS NECIOS SON ELLOS

¿Pero como tienen la cara dura de decirnos que la situación económica está mejorando? ¿Dónde toman café por las mañanas? ¿En que barrio viven, a que colegio llevan a sus hijos? ¿En que tiendas compran? ¿Con quién se encuentran en sus portales, en sus ascensores, en sus escaleras? ¿A que centros de salud acuden cuando se encuentran enfermos? ¿De que hablan cuando se encuentran con sus compañeros de trabajo, o con los de otras empresas? ¿Quizás del hamdicap del campo de golf de su club?, ¿O lo mejor de lo último en gin tonics en el sitio de moda.

Hay que montarlos en el autobús, en el metro, hay que pasearlos por los barrios de las afueras, hay que llevarlos a las fábricas, a las tiendas que están echando el cierre. Tienen que abrir bien los oídos en la cola de la oficina del paro, contemplar a la gente recoger lo poco que quedan en los cubos de la basura. Deberían acompañar a un jubilado en el banco de un parque, y escuchar lo que cuestan las medicinas y que su hija lleva ya dos años en el paro y están a punto de embargarle el piso y la vida.

Pero lo peor de todo es tratarnos como ignorantes, como necios.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

ESTOY HARTO DE BANDERAS.

 Estoy harto de banderas, no lo puedo remediar. Veo en la televisión que unos fascistas entran en la sede cultural de Cataluña en Madrid y se dedican a increpar, a golpear a personas y mobiliario, y a ostentar símbolos y banderas del pasado. Todo en un día en el que por otro lado se sacaban otras banderas y símbolos a la calle en favor de la ´´ independencia´´.

 Las banderas son las herederas de los antiguos estandartes de las legiones romanas, de las cruzadas, de  los tercios españoles y muchas otras máquinas de matar. La actual bandera de España servía para identificar a los navíos de la Armada en el siglo XXVIII. Ahora la utilizamos para enfrentarnos, para echarnos a la cara nuestras diferencias, para decir que somos mejores que nuestros vecinos, para diferenciarnos y menospreciar a hombres y mujeres, que hemos tenido la suerte ( o la mala suerte ) de nacer a un lado o a otro de una línea, en muchos casos trazada arbitrariamente por otros hombres.

 Estoy harto de banderas. Ya no puedo con ninguna. Al final solo queda el palo que la sujeta para golpear.

miércoles, 29 de mayo de 2013

LEFT

La izquierda de este país no puede continuar así. Todas las iniciativas que surgen a la izquierda del PSOE (incluso de IU) no pueden estar debatiendo permanentemente de como romper el bipartidismo en la política española. Es hora de crear un verdadero frente de izquierda que concurra a las próximas elecciones (europeas, municipales y autonómicas...) y que tenga el suficiente semillero de votos para cambiar la economía y las leyes de este país.

Pero no nos equivoquemos, no podemos estar esperando en el sillón a que aparezca. Hay unos cuantos proyectos que se están creando y empezando a coger impulso y necesitan el apoyo ciudadano para que muevan ficha y de una vez por todas se unan para crear verdaderas alternativas.


TARJETA ROJA DIRECTA YA!

Nada cambia todo sigue igual. Siguen riéndose de nosotros. Ahora quieren contratar a los parados sin pagarlos, usando como sueldo su propia prestación, dejando a la calle a trabajadores previamente. Y quieren hacernos creer que es positivo para el parado y para el conjunto. ¿Pero se creen que nos chupamos el dedo? ¿Tan tontos nos ven?

Cada día nos meten un gol, y todos fuera de juego o con la mano, ¿y no hay manera de que nadie les saque tarjeta roja directa por reiteración?

lunes, 22 de abril de 2013

OTRO SINDICALISMO ES POSIBLE.

Escrito en Abril de 2013

Durante mas de veinte años estuve afiliado a un sindicato, y ahora me doy de baja. Realmente me di de baja ya hace tiempo, ahora he decidido hacerlo oficial y dejar de pagar las cuotas. Para llegar hasta esta decisión he tenido que tragar mucha saliva, le he dado muchas vueltas a la cabeza, un día pensaba una cosa y al siguiente otra, he sopesado todas las opciones, y mi conclusión es que no puedo seguir dando apoyo a una organización que se ha olvidado de lo principal, apoyar y defender a los trabajadores y a los desempleados.

Siempre defendí la opción sindical, incluso en los ámbitos menos favorables de discusión. Me parecieron siempre demagógicos los debates, y los embates, en contra de los sindicatos, tanto en la calle, como en los medios de comunicación. Mi experiencia era sincera, yo comprobé lo importante que era el tener una organización detrás de ti apoyando tus derechos como trabajador. Me presenté en dos ocasiones a las elecciones sindicales en las lista de mi organización,(no salí nunca elegido). Una organización que siempre presumió ser de clase, y estar enfrente de los que explotan a la clase trabajadora.

Pero ya no me encuentro representado por unos burócratas, un grupo de aposentados, de gente que están mas pendientes de que no les muevan la silla que de salir a la calle a plantar, DE VERDAD, cara a la situación que vivimos. Y lo mismo en mi ámbito que en el institucional.

Pero no creo que esta deba ser la situación real. Igual que pedimos cambios en lo político, también deberíamos pedirlo en lo sindical. Los VIEJOS SINDICATOS deberían dar paso a otro tipo de organizaciones. No que estuvieran callados y midiendo cada paso para que no perjudiquen sus estatus, no que no aterricen a ras de suelo y luchen con actos menos calculados y sí mas comprometidos.

Yo estoy seguro que si desde sus dirigentes, a todos los niveles, desde sus representantes en muchas de las empresas, se dieran pasos en dirección de los trabajadores, y no mirando su propio interés, en vez de perder afiliación tendrían masas siguiendo una bandera que nos representa a todos.

Y lo digo desde la tristeza y desde las convicciones.

martes, 16 de abril de 2013

Boston-Madrid-Damasco.

Hay sucesos que se comen dramas diarios. Lo sucedido ayer en Boston nos aterrorizan. ¿No es eso lo que pretende un terrorista? Y lo de ayer es puro terrorismo, buscando además víctimas, mas que nunca, inocentes. Si algo da correr es libertad, y ayer la cortaron de cuajo, buscando la muerte de gente como cualquiera de nosotros, con sus problemas y sus esperanzas.

Pero hay un lugar en la actualidad en donde ocurre lo mismo a diario, con mas muertes, con mas crueldades, y para colmo el terrorista es el que tiene el poder, el que debe proteger a sus ciudadanos. Me refiero a Siria, como seguramente podría referirme a cualquier otro país en el que ocurre exactamente igual. Tenemos una capacidad infinita de obviar sucesos, de dar mas importancia a hombres y mujeres de nuestro entorno occidental, y no escandalizarnos por los que no son de los "nuestros". Allí también mueren niños, pero a montones a diario, también se trafica con el terror. Y nos da igual, o no lo valoramos en la misma medida. Un pueblo entero que sufre la violencia mas extrema, y no es meritorio de siquiera para que lo tratemos en nuestro café matutino. Pero si somos capaces de buscar en internet las imágenes mas escabrosas de lo sucedido en Boston, de ponernos delante de televisión en directo para informarnos lo mas rápido posible, o de darle categoría principal en nuestra primera conversación de la mañana con nuestros compañeros.

Para mi es pura hipocresía colectiva, una capacidad social de olvidar el sufrimiento de pueblos enteros. Y no me olvido de Boston.

lunes, 8 de abril de 2013

REALIDAD

Al principio me molestan, voy leyendo en el cercanías y me apartan de mi lectura. Luego piensas, otro más pidiendo y lamentándose, como si no tuviéramos bastante. Como interpretan algunos, parecen sacados de una obra de nuestros clásicos interpretando algún personaje de la picaresca. Se quedan en medio del vagón pidiendo disculpas por interrumpir los pensamientos y quehaceres de cada viajero. Hablan alto, y dejan congelado el ambiente, madres solteras con niños en edad escolar, trabajadores de la construcción sin tajo desde hace mas de dos años, hombres y mujeres sin esperanza, sin techo, pero con mucha vergüenza a al trabajo al que se enfrentan cada día en nuestros transportes públicos.

Ya no te piden dinero, te piden comida. Ahora el que mas y el que menos llevamos el almuerzo o el bocadillo al trabajo (pasó la época de comer de restaurante y desayunar en la cafetería). Y lo piden con vergüenza, pero con dignidad, con rabia, pero con entereza.

Esta es la realidad.