lunes, 22 de abril de 2013

OTRO SINDICALISMO ES POSIBLE.

Escrito en Abril de 2013

Durante mas de veinte años estuve afiliado a un sindicato, y ahora me doy de baja. Realmente me di de baja ya hace tiempo, ahora he decidido hacerlo oficial y dejar de pagar las cuotas. Para llegar hasta esta decisión he tenido que tragar mucha saliva, le he dado muchas vueltas a la cabeza, un día pensaba una cosa y al siguiente otra, he sopesado todas las opciones, y mi conclusión es que no puedo seguir dando apoyo a una organización que se ha olvidado de lo principal, apoyar y defender a los trabajadores y a los desempleados.

Siempre defendí la opción sindical, incluso en los ámbitos menos favorables de discusión. Me parecieron siempre demagógicos los debates, y los embates, en contra de los sindicatos, tanto en la calle, como en los medios de comunicación. Mi experiencia era sincera, yo comprobé lo importante que era el tener una organización detrás de ti apoyando tus derechos como trabajador. Me presenté en dos ocasiones a las elecciones sindicales en las lista de mi organización,(no salí nunca elegido). Una organización que siempre presumió ser de clase, y estar enfrente de los que explotan a la clase trabajadora.

Pero ya no me encuentro representado por unos burócratas, un grupo de aposentados, de gente que están mas pendientes de que no les muevan la silla que de salir a la calle a plantar, DE VERDAD, cara a la situación que vivimos. Y lo mismo en mi ámbito que en el institucional.

Pero no creo que esta deba ser la situación real. Igual que pedimos cambios en lo político, también deberíamos pedirlo en lo sindical. Los VIEJOS SINDICATOS deberían dar paso a otro tipo de organizaciones. No que estuvieran callados y midiendo cada paso para que no perjudiquen sus estatus, no que no aterricen a ras de suelo y luchen con actos menos calculados y sí mas comprometidos.

Yo estoy seguro que si desde sus dirigentes, a todos los niveles, desde sus representantes en muchas de las empresas, se dieran pasos en dirección de los trabajadores, y no mirando su propio interés, en vez de perder afiliación tendrían masas siguiendo una bandera que nos representa a todos.

Y lo digo desde la tristeza y desde las convicciones.

martes, 16 de abril de 2013

Boston-Madrid-Damasco.

Hay sucesos que se comen dramas diarios. Lo sucedido ayer en Boston nos aterrorizan. ¿No es eso lo que pretende un terrorista? Y lo de ayer es puro terrorismo, buscando además víctimas, mas que nunca, inocentes. Si algo da correr es libertad, y ayer la cortaron de cuajo, buscando la muerte de gente como cualquiera de nosotros, con sus problemas y sus esperanzas.

Pero hay un lugar en la actualidad en donde ocurre lo mismo a diario, con mas muertes, con mas crueldades, y para colmo el terrorista es el que tiene el poder, el que debe proteger a sus ciudadanos. Me refiero a Siria, como seguramente podría referirme a cualquier otro país en el que ocurre exactamente igual. Tenemos una capacidad infinita de obviar sucesos, de dar mas importancia a hombres y mujeres de nuestro entorno occidental, y no escandalizarnos por los que no son de los "nuestros". Allí también mueren niños, pero a montones a diario, también se trafica con el terror. Y nos da igual, o no lo valoramos en la misma medida. Un pueblo entero que sufre la violencia mas extrema, y no es meritorio de siquiera para que lo tratemos en nuestro café matutino. Pero si somos capaces de buscar en internet las imágenes mas escabrosas de lo sucedido en Boston, de ponernos delante de televisión en directo para informarnos lo mas rápido posible, o de darle categoría principal en nuestra primera conversación de la mañana con nuestros compañeros.

Para mi es pura hipocresía colectiva, una capacidad social de olvidar el sufrimiento de pueblos enteros. Y no me olvido de Boston.

lunes, 8 de abril de 2013

REALIDAD

Al principio me molestan, voy leyendo en el cercanías y me apartan de mi lectura. Luego piensas, otro más pidiendo y lamentándose, como si no tuviéramos bastante. Como interpretan algunos, parecen sacados de una obra de nuestros clásicos interpretando algún personaje de la picaresca. Se quedan en medio del vagón pidiendo disculpas por interrumpir los pensamientos y quehaceres de cada viajero. Hablan alto, y dejan congelado el ambiente, madres solteras con niños en edad escolar, trabajadores de la construcción sin tajo desde hace mas de dos años, hombres y mujeres sin esperanza, sin techo, pero con mucha vergüenza a al trabajo al que se enfrentan cada día en nuestros transportes públicos.

Ya no te piden dinero, te piden comida. Ahora el que mas y el que menos llevamos el almuerzo o el bocadillo al trabajo (pasó la época de comer de restaurante y desayunar en la cafetería). Y lo piden con vergüenza, pero con dignidad, con rabia, pero con entereza.

Esta es la realidad.