Pero estar atentos a lo que nos rodea nos da también otra fotografía de la situación.
Cuando hablas con un compañero de otra empresa que trabaja en tu mismo sector, pero que es empleado de una subcontrata de una importante empresa pública de este país y te cuenta su realidad, ves una foto distinta a la oficial.
Traabajar por novecientos euros, pagar seiscientos de alquiler de vivienda, tener pareja en desempleo y una hija de un año, no parece que sea muy deseable para nadie. Y cómo puede vivir así, preguntaréis. Muy fácil, buscándose la vida en el más allá de la economía sumergida. Chapuzas, portes, pequeños trabajos de manitas, hacen que pueda dejar algo de dinero para comer, pagar la luz, vestir y cuidar a su hija, etc, etc.
Puede un gobierno progresista permitirse la injusticia de mantener, indirectamente, empleo de empresas precario y que fabrica trabajadores pobres? Puede un país permitirse la barbarie de rebajar impuestos a los más ricos, que son los que mantienen esos empleos esclavos.
Qué se conteste cada uno. Yo ya lo hice.