Ayer comencé a escribir en mi nuevo blog.¡ Qué moderno¡ Un blog como los escritores, los políticos, los deportistas. Parece como sí las antiguas plazas de ciudades y pueblos ya no existieran, o solo valieran como reclamo turístico o para eventos culturales o políticos.
Ahora necesitamos otro tipo de lugares donde hacerse oír, compartir sueños o penas, música o ruido. Espacios que apenas son físicos, lugares en blanco a la espera de llenar de contenidos, de recuerdos, de vivencias, de fotos, de esperanza y de miedos.
Digo a menudo que me gustaría volver a un mundo como el de mi abuela. Aquel en donde no había televisión, ni tan siquiera radio. Allí se vivía de la memoria, de historias vitales de supervivencia, de chismes de pueblo. Y tenían una memoria prodigiosa, que les valía para contar relatos y versos que aprendían de niños y no olvida van jamás. Entonces se miraba a la cara al hablar, no tenían demasiados ruidos que distrajeran su conversación.
Y de pronto nos quedamos sin plazas, sin tardes alrededor del fuego, tenemos DVD,TV HD, MP3... que lo inunda todo de sonidos-ruidos-imágenes y que ahogan nuestras propias palabras.
Me quedo con dos datos leídos-visto durante esta última semana. El mapa de conexiones de Facebook y la predicción de que en el año 2050 seremos nueve mil millones de personas habitando esta Tierra nuestra.. En estos momentos son quinientos millones los conectados a Facebook, además de los que se conectan a cualquiera de las redes sociales.
Y todo esto está ocurriendo cuando menos conocemos a nuestro vecino, menos escuchamos a nuestros hijos, menos visitamos a nuestros ancianos y enfermos, más abandonamos nuestras amistades, menos sabemos de la situación de compañero de trabajo, menos compartimos con nuestra pareja.
De todas maneras, esto que hago ahora, pensar en alto, nos puede ayudar a todos los que compartimos este espacio, a girar la sartén para dar la vuelta a la tortilla. Este lado se está quemando.
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