2010 no será un año especialmente recordado por la situación económica y social. Todos estamos sufriendo de una manera u otra la crisis económica. En muchas familias hay uno o más parados, y a casi todos nos han rebajado nuestro salario o se está viviendo en las respectivas empresas recortes en el empleo, cuando no despidos masivos o cierres.
La crisis no está dejando a nadie indiferente. Todo el mundo ( sobre todo si no formas parte de los mercados ) está afectado de una manera o de otra. Se nota en el ambiente, en las familias, en la relación entre compañeros y amigos. Nos encontramos más pesimistas, con menos perpectivas de futuro, con miedo a lo que venga a continuación.
Pero esta situación nos está llevando a algo peor a ser más pobres económicamente. Nos lleva a ser más pobres de nuestros propios derechos. Por obra y gracia de la crisis económica vamos hacía una sociedad que se autorecorta en sus avances democráticos y sociales. El miedo a ser despedido, a ser marginado en la empresa, a perder las cuatro cosas que tenemos de los tiempos de bonanza, nos impiden utilizar nuestros derechos. Preferimos no utilizarlos por lo que nos pueda pasar, olvidando que no son un regalo, algo que no nos vino caído del cielo, si no que han costado muchos sacrificios e incluso vidas humanas.
A ello tenemos que añadir los derechos que nos quitan por decreto o por decisiones parlamentarias de partidos políticos que no las incluían en sus programas electorales. ¿Qíen gobiernan nuestros países, los organismos económicos en manos de poderosos, o los parlamentos y gobiernos elegidos por los ciudadanos? ¿Deberían mantenerse gobiernos que fijan rumbos distintos por los que fueron elegidos? ¿Ya no hay ideologías distintas, todas las recetas económicas son iguales aplicadas por partidos contrarios?
Y mientras desde la mayoría, por no decir todos, los medios de comunicación se encargan de repetir que no hay otra solución, no hay más receta que la aplicada. Apenas se encuentran voces que contradigan la oficial y única. Y así tratan de convencernos que con menos nos mantendremos, pero no dicen que con menos los pocos tendrán más.
Tenemos que ser más conscientes de esta situación, que con los miedos, los propios y los inculcados, estamos perdiendo derechos sociales y democráticos, que tenemos derecho a expresarnos y a tener una visión distinta a la que nos meten poco a poco en nuestras mentes, que hay que enfrentarse a las situaciones de injusticia y a las presiones para ser más explotados. Hay que poner freno, cada uno desde su situación, a las limitaciones a ejercer lo que es nuestro. Cada paso que damos para atrás, es uno de no retorno.
Por ello mi deseo para el 2011, no es solo que salgamos de esta situación económica que está dejando a mucha gente literalmente en la cuneta, si no que apostemos fuertemente por ejercer como ciudadanos libres y críticos, que seamos capaces de mantener la dignidad como personas que piensan y tienen capacidad de decidir por sí mismos.
Orwell ya lo venía viendo en su novela 1984. ¡ Feliz 2011 ¡
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