miércoles, 9 de marzo de 2011

A MAS DE 110

 No pretendo generalizar, ni posicionarme ni a favor ni en contra de la nueva limitación de velocidad, ni tengo, en principio, nada en contra de los coches de alta gama. No conozco a los que conducen ese tipo de vehículos, y no sé si son los propietarios o quizás estén conducidos por personas al servicio de otros.
Solo pretendo comentar unas actitudes de estas gentes ante los demás, la prepotencia, la arrogancia y la insolidaridad.

 Es verdad que hacer un viaje por carretera en estos momentos cunde poco y es tedioso. Un desplazamiento de unos cuantos cientos de  kilómetros, ahora supone tener un poco de paciencia y pasar más tiempo apretando el acelerador. Mi experiencia en este tema está contrastada. Pero parece que no es igual para todos, y como todo en la vida, en esto  el que más tiene va por libre. Lo vengo observando desde hace mucho tiempo, pero parece que ahora se nota más. Adivina quienes no mantienen los límites, y los sobrepasan con mucha más de la diferencia que tolera el disparo de un radar controlador de la velocidad. Pues si, lo has adivinado, coincidimos en que tipo de vehículo con  que determinado tipo de conductor/a.

 ¿Y para mí que revela esta observación? Pues que hay una determinada tipo de personas, que les da igual el resto del mundo, que solo piensan en ellos y que miran por encima del hombro a un obrero de la construcción o a un parado de la industria del metal, o que  solo piensan en sus bonus de fin de año y para ello tendrán que exprimir a sus subordinados.

 Igual que nos pasan por el carril de la derecha sin que nos de tiempo a verlos, o nos empujan y nos dan las luces desde un kilómetro antes para que nos apartemos a su paso, nos tiran  a la cuneta de la desesperanza y nos tratan con desden y prepotencia.

 Por cierto, a mí, la empresa no me paga las multas...

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